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| Columna de Opinión | Editorial |
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Columna de Opinión 22 de marzo de 2002 |
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Previo a los sucesos del 11 de setiembre, me disponía a escribir sobre la propuesta de Hewlett-Packard Company de comprar a Compaq Computer Corporation, en un negocio de U$S.22.000 millones. Hoy me propongo retomar el tema cuando ya se llevaron a cabo las asambleas de accionistas de ambas empresas, y aunque el resultado final oficial todavía no se conoce, ya se puede entrever un final auspicioso para algunos y un incierto futuro para otros. Esta fusión, fuertemente impulsada por los dos directorios, representa en los hechos la compra lisa y llana por parte de los presididos por Carleton S. Fiorina CEO de Hewlett-Packard, de Compaq liderada por Michael D. Capellas con la no menos fuerte oposición del único director disidente de H-P el Sr. Walter Hewlett, hijo de Bill Hewlett, co-fundador junto a Dave Packard. El principal argumento que maneja Carly Fiorina y su directorio, es que la nueva empresa que se formaría estaría en condiciones de disputarle a IBM su liderazgo en el mercado de computadoras y la sinergia que se lograría con la fusión, traería consigo enormes ahorros que potenciarían las ganancias de las empresas combinadas. La otra cara de la moneda es que esto tiene implícito el despido de una buena cantidad de personas en las dos compañías. Walter Hewlett por su parte, apela a argumentos un poco más sentimentales y al temor, al poner de su lado a los empleados de H-P y sostener que la empresa no debería perder su foco en lo que hace bien, dilapidando recursos en un trato que él considera injusto por el precio acordado de 0,6325 acciones de HWP por cada una de CPQ. Por su parte, Capellas ve la oportunidad de fusionarse con H-P como el último salvavidas que mantenga a flote a Compaq luego de las pérdidas del último año estimadas en U$S.765 millones. Estos días, mientras estaba atento a los dichos de una y otra parte, coloqué los precios de mercado de un año hasta hoy de ambas empresas en una planilla de cálculo y confeccioné un par de gráficas que me resultaron muy ilustrativas.
Es curioso como durante todo el año
2001 y hasta fin de Agosto, el "Precio Implícito" se
mantuvo bastante cerca del precio acordado de 0,6325 superándolo
en algunos casos sobre el mes de Abril y llegando casi a igualarlo sobre
Agosto.
No tengo a mano el dato, pero no hay que ser muy astuto para adivinar que esa debe ser la fecha en la que Walter Hewlett lanza su ofensiva en contra del acuerdo. A partir de ese momento la brecha ha ido disminuyendo hasta un 10% a medida que la fecha de las asambleas se iba acercando. En la mitad de la jornada del 19 de marzo en el momento que terminaba la asamblea de H-P y ambos contendientes se declaran vencedores, el mercado comienza a prepararse para la fusión y la brecha comienza a cerrarse. En efecto, cuando todavía el mercado estaba abierto las acciones de HWP caen hasta cerrar un 2,34% abajo con respecto al día anterior, mientras CPQ sube 7,53% dejando la brecha entre el "Precio Implícito" y el precio negociado en solo un 6,74%. En momento que escribo estas líneas terminó la asamblea de Compaq y al contrario de la de H-P que tuvo un resultado ajustado, los accionistas de Compaq habrían aprobado el acuerdo por el 90% de los votos emitidos. Resta ahora solo observar como a medida que el acuerdo sigue su curso, el precio de las acciones va a converger en el coeficiente de 0,6325 y el final auspicioso podría ser para Compaq, mientras los empleados de H-P empiezan a mirar las ofertas de empleo en el diario dominical.
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