Antes del ataque terrorista, la economía
norteamericana estaba preparada para mejorar debido al precio a la baja
del petróleo, tasas de interés bajísimas, reducción
importante de los inventarios y recortes sustanciales de impuestos.
Estas circunstancias se mantienen y a pesar de que deben prevalecer,
vale la pena analizar la situación luego de lo ocurrido el 11
de setiembre.
Los precios de la energía estaban
bajando y es de esperar que continúen en esa tendencia ya que
la demanda bajará al enlentecerse la economía y, además,
los suministros se encuentran en franco aumento.
La
política de baja de interés de la FED, continúa
apoyada por el aumento del suministro de dinero. Pero, Alan Greenspan
en sus últimas declaraciones, solamente ha dicho que confía
en la recuperación a largo plazo de la economía sin emitir
pronóstico alguno para el mediano plazo.
La situación no ha cambiado demasiado desde una óptica
macroeconómica, pero ahora tendrá un peso muy importante
la confianza de los consumidores.
Históricamente es conocido el
hecho de que el mercado anticipa siempre a la economía y cada
subida es observada con ansia por los inversores, que no quieren perder
la oportunidad de participar desde el inicio en el esperado ciclo alcista.
Pero para que un rally se consolide en clara tendencia, deben aparecer
señales inequívocas de mejora en las utilidades y en los
volúmenes de ventas de las corporaciones.
Hoy más que nunca se cumple que el mercado es propulsado por
las utilidades de las compañías, y aquellos sectores que
reporten mejor de lo esperado o que la situación actual haga
aumentar sus ventas, serán los que verán sus acciones
subir de precio.
Así es que hemos visto gran volatilidad en empresas que producen
vacunas para el ántrax, fuerte aumento en el sector de defensa
y en la otra cara de la moneda, sectores castigados como las empresas
aéreas, de seguros y las vinculadas al turismo.
En una situación como la actual,
los inversores buscarán la seguridad de las grandes empresas
y todas las compañías consideradas de riesgo serán
evitadas. Hay preferencia natural hacia los instrumentos de renta fija
y hacia los dividendos. Una manera sencilla de abordar esta estrategia,
puede ser la compra de un fondo o acción indexada con el S&P
5000, como por ejemplo la SPY. Todos los pronósticos apuntan
a un valor aproximado a los 1350 puntos del S&P 500 para fin del
año 2002, lo cual significa un muy buen rendimiento para los
valores actuales de dicho índice.
Aquellos inversores que quieran apartarse
de la mayoría, tomaran en cuenta que históricamente, todas
las compras de acciones en empresas sólidas realizadas durante
períodos de recesión han mejorado sistemáticamente
al mercado con el transcurso del tiempo.
Buenas inversiones para
todos!