Paciente lector, el título de
esta editorial no es un error. Pero cómo, ¿no es acaso
"comprar barato y vender caro" el viejo adagio bursátil?
Si claro que lo es. Pero también es cierto que todos nosotros
alguna vez lo hemos hecho y (errare humanum est) lo haremos alguna que
otra vez.
Todo inversor trata siempre de comprar
las acciones de la empresa a un precio que considera "barato"
para, si todo ocurre como espera, realizar su ganancia cuando la venda
a un precio mas "caro".
Lo
que ocurre con frecuencia es que al poco tiempo la acción baja
y el inversor, a la vez que se rasca la cabeza se pregunta: ¿
en dónde estuvo el error?... Será un demonio que me persigue?
Son los dioses que se enfadan? Es un karma que tengo? Y entonces, asaltado
por una parálisis absoluta, queda fascinado mirando como baja
el precio en el mercado. Hasta que agotado de presenciar el derrumbe
de su querida acción, vende en el piso y realiza la pérdida.
Casi inmediatamente, en el más absoluto desconsuelo, no da crédito
a sus ojos cuando la ve subir ajena ya a su portafolio.
La situación que acabamos de describir, no es una tira cómica.
Estamos hablando de perder nuestro dinero. La experiencia nos indica
que las empresas pasan por ciclos buenos y malos, la capacidad para
revertir los malos momentos la tienen aquellas corporaciones lo suficientemente
sólidas como para superar los transitorios temporales. El miedo
a perder dinero, nos hace ver las situaciones con una óptica
muy estrecha y en general de manera cortoplacista. Sabemos que siempre,
siempre el mercado sobrerreacciona a las noticias, tanto malas como
buenas y esto se refleja obviamente en el precio de la acción.
Luego de elegir a la empresa para invertir en ella, es justo darle la
oportunidad de recuperación, sobretodo si de acuerdo a nuestro
análisis tiene solidez financiera como para soportar un período
malo.
Alternativamente, nos encontramos con
una compañía que vemos subir sostenidamente durante semanas,
y dudamos todo ese tiempo si la compramos o no. Los "super analistas"
de Wall Street insisten permanentemente con sus Strong Buy, la empresa
hace su Stock Split y sigue subiendo, hasta que decimos: -no va más,
compro! Y casi de inmediato, la acción llega a su pico más
alto y empieza a bajar...Otra vez en la misma situación.
La solución está en no
dejar que el mercado ejerza su influencia en nuestras decisiones. O
acaso una empresa sólida que ha perdido un 30% de su valor del
mercado debido a que el reporte de sus utilidades no fué lo esperado
por Wall Street, ¿también perderá a sus clientes,
su inventario, su plan de crecimiento y su excelente equipo de directores?
Por supuesto que no.
Aprendamos a renunciar al instinto, cuando éste nos indica ir
en contra del sentido común. Recordemos un pensamiento del maestro
Warren Buffett: "No nos molesta si una empresa de nuestro portafolio
baja un 50%. De hecho nos alegra, compraremos más... Cada vez
que pienses que el mercado te indica si estás acertado o errado,
o que trates de encontrar una guía en el, entonces estarás
en problemas". Sabias palabras para cuando la seguridad de haber
encontrado una buena empresa existe.
Sin ser defensores de mejorar el promedio de la compra, comprando más
en la baja, vemos que de la postura anterior se extrae una gran enseñanza:
Si la decisión de entrar en una posición está basada
en la potencialidad futura de la empresa, no podemos sobrerreaccionar
frente a un acontecimiento circunstancial, muchas veces manipulado por
intereses que no responden a los valores intrínsecos y fundamentales
de la propia empresa. Si conocemos bien a la compañía,
los permanentes y naturales cambios en el precio de su acción
no deberían perturbar nuestra actitud paciente en la espera de
su crecimiento.
Buenas inversiones para
todos!