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18 de octubre de 2001
Y AHORA... ¿QUE HACER?

Antes del ataque terrorista, la economía norteamericana estaba preparada para mejorar debido al precio a la baja del petróleo, tasas de interés bajísimas, reducción importante de los inventarios y recortes sustanciales de impuestos. Estas circunstancias se mantienen y a pesar de que deben prevalecer, vale la pena analizar la situación luego de lo ocurrido el 11 de setiembre.

Los precios de la energía estaban bajando y es de esperar que continúen en esa tendencia ya que la demanda bajará al enlentecerse la economía y, además, los suministros se encuentran en franco aumento.

La política de baja de interés de la FED, continúa apoyada por el aumento del suministro de dinero. Pero, Alan Greenspan en sus últimas declaraciones, solamente ha dicho que confía en la recuperación a largo plazo de la economía sin emitir pronóstico alguno para el mediano plazo.
La situación no ha cambiado demasiado desde una óptica macroeconómica, pero ahora tendrá un peso muy importante la confianza de los consumidores.

Históricamente es conocido el hecho de que el mercado anticipa siempre a la economía y cada subida es observada con ansia por los inversores, que no quieren perder la oportunidad de participar desde el inicio en el esperado ciclo alcista. Pero para que un rally se consolide en clara tendencia, deben aparecer señales inequívocas de mejora en las utilidades y en los volúmenes de ventas de las corporaciones.
Hoy más que nunca se cumple que el mercado es propulsado por las utilidades de las compañías, y aquellos sectores que reporten mejor de lo esperado o que la situación actual haga aumentar sus ventas, serán los que verán sus acciones subir de precio.
Así es que hemos visto gran volatilidad en empresas que producen vacunas para el ántrax, fuerte aumento en el sector de defensa y en la otra cara de la moneda, sectores castigados como las empresas aéreas, de seguros y las vinculadas al turismo.

En una situación como la actual, los inversores buscarán la seguridad de las grandes empresas y todas las compañías consideradas de riesgo serán evitadas. Hay preferencia natural hacia los instrumentos de renta fija y hacia los dividendos. Una manera sencilla de abordar esta estrategia, puede ser la compra de un fondo o acción indexada con el S&P 5000, como por ejemplo la SPY. Todos los pronósticos apuntan a un valor aproximado a los 1350 puntos del S&P 500 para fin del año 2002, lo cual significa un muy buen rendimiento para los valores actuales de dicho índice.

Aquellos inversores que quieran apartarse de la mayoría, tomaran en cuenta que históricamente, todas las compras de acciones en empresas sólidas realizadas durante períodos de recesión han mejorado sistemáticamente al mercado con el transcurso del tiempo.

Buenas inversiones para todos!

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