Estamos dando los primeros
pasos con Invertiland. Habrá pasos largos y pasos cortos, quizás
alguno hacia atrás, pero siempre esperamos contar con tu invaluable
apoyo, tanto si eres principiante o un experimentado inversor.
Este editorial es entonces de bienvenida, pero además es de agradecido
reconocimiento. Si tuviéramos la certeza de no olvidar a ninguno,
se podría llenar esta página con los nombres de todos
los que nos han dado aliento y que han confiado y colaborado espontáneamente
con este emprendimiento. Muchas gracias entonces, a todos los que seguramente
se identificarán con éstas líneas.
Inauguramos esta columna, con un tópico interesante y que a la
vez es una falsa creencia bastante difundida en la sociedad. Se trata
de la audaz afirmación de que invertir en la bolsa es como jugar
en el casino.
En la bolsa no hay azar y el concepto es erróneo, porque los
motivos para que el precio de una acción suba o baje son absolutamente
racionales y explicables a través del razonamiento lógico,
sin intervención de la casualidad.
Lo que ocurre, es que en base a la conducta de personas que "juegan"
a invertir se genera una imagen falsa del verdadero inversor. Claro
que quién sin ningún estudio o investigación previa,
decide comprar una acción basado en instinto, un dato proporcionado
por alguien, o peor aún porque "cree" que va a subir,
entonces sí está apostando en la bolsa.
Aquel que dispone de parte del dinero para la compra de un bien importante
y decide acortar su tiempo de ahorro, comprando acciones porque "le
han dicho" que doblará su dinero en pocos meses, también
está apostando. El que descuidadamente invierte todo su capital
en una sola empresa o sector, también apuesta, porque omite diversificar
su inversión.
La inversión en acciones, bonos o derivados, es para todos los
que se encuentren dispuestos a realizar un mínimo de investigación
o que recurran a un asesoramiento calificado. Es una actividad rentable
en la medida que se tenga disciplina y paciencia. Cualquier filosofía
de inversión debe contar con una estrategia para acotar y limitar
el riesgo, más aún si la inversión es de mediano
o corto plazo. Los movimientos del mercado en el corto plazo no son
muy predecibles y dependen mucho de factores sicológicos. En
cambio la tendencia a largo plazo de las bolsas norteamericanas siempre
ha sido creciente.
Quién luego de una pormenorizada investigación, decide
comprar acciones basado en que la empresa tiene posibilidades de crecimiento,
no está apostando, está comprando parte de la empresa
y participando en ella como un inversor, siendo esta la posición
correcta.
Buenas inversiones para
todos!